Habemus Pobres

La gran puteada que se ha llevado Zamorano, el ministro Espejo, y en realidad todo el gobierno, se fundamento en el hecho de que la gente ha gritado en cada paradero de la ciudad, que el Transantiago es un abuso, una burla, una humillación para los pobres. Qué claro, cómo ellos andan en auto qué les va a importar, qué como Bam Bam tiene su porche, tampoco le interesa, etc. Han sido gritos con rabia, con impotencia, lo que de alguna u otra manera asusta.
Y así de golpe y porrazo nos hemos dado cuenta que somos todos pobres. El rico se salva por tener auto. Y bencina para echarlo andar.
Por que desde hace mucho se ha querido hacer creer que el pobre es aquél que necesita de un techo para chile, o que hace cola pa comer en el Hogar de Cristo. Ese es indigente. El pobre aún existe Chilenos.
Porque resulta que ahora han reparado que existe gente que se levanta a las 4,5 y 6 de la mañana para ir a sus trabajos que quedan al otro lado de la ciudad, trabajo por el cual con suerte ganan un poco más del sueldo mínimo. Las casas o departamentos no se construyen solas, el jardín no se riega sólo, los niños de tus jefes no se cuidan solos. Ahi está el maestro de la constru, la nana, el jardinero, el chofer, el conserje de tu edificio...o tu madre o tu padre.
Trabajan duro para obtener una jubilación que no les alcanzará para vivir, con un sistema de protección social ineficiente.
Ese es Chile. Ese es Santiago. Una ciudad de apariencias, de silencio, de realidades sociales que cabían todas en una micro, ahora sea troncal, de acercamiento o cómo se llame. Pero tampoco ya caben. Muchas quedan abajo, e un moderno paradero de cemento.
¿ Cuando se han preocupado de los Pobres, de esa clase media, no sólo de los indigentes? ¿ Porque Michelle tendría que suspender sus vacaciones si ni los alcaldes, diputados o senadores de Santiago, de uno u otro lado, se ha despegado de su toalla playera para acudir en auxilio de esos atractivos votantes de época de elección, pero fastidiosos el resto del año??
No quiero entrar en señalar si el sistema es bueno o malo. Ya escribí que el anterior era pésimo.
Sólo quiero detenerme a pensar que la dignidad es algo que nos pertenece a todos, y esta semana, sobre todo el lunes, fue la humillación más grande que he visto al pobre, al pueblo... a nosotros, peronas obligadas a vivir a 36 cuotas precio contado.
Sin respeto se prestará para los que añoran y buscan el caos, como la María Jesús Sanhueza.
Estamos a tiempo.
Dignidad.

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