AVANZANDO
Siempre va hacer mas fácil quejarse que dar gracias. Será más habitual correr de un lado a otro que detenerse a respirar, a ver, a sentir.
Hace una semana cumplí el sueño de hace mucho rato ya: Me compré mi primer auto. Las condiciones y anécdotas de la compra las contaré en otro momento. Sólo me quiero detener en el hecho.
Para el que todo le ha salido fácil en la vida, y no ha tenido que verlas peluda en más de una ocasión, podrá decir “ tremenda weá”.
Pero puta que es rico sentir que nadie me ha regalado nada, y que aquellos tiempos de pasar por el alambre la once, o almorzar sopaipas con mostaza y no en el casino de la U, han tenido recompensa. Que esos veranos sin verano trabajando los dos meses, o que la luca de cortesía de la semana, o la de vivir gracias a algo llamado línea de crédito, o esperar cagao de hambre que pasara la 237 en Bilbao, o estudiar hasta la hora del paico con la cabeza en otra parte por las deudas de la casa, no han sido en vano.
Muchos pensarán que ya estoy bien, ganando las Lucas a borbotones, como buen abogado que se precie de tal. No es así. Pero a ver: me casé con la fiesta que soñamos, las vacaciones estuvieron de lujo, el departamento es la raja, tenemos nuestras cosas, me compre este notebook donde escribo, y tenemos auto…parece que tan mal no me ha ido.
A pesar de que ahora estoy a raja pelada en cuanto a ahorro, no es menos cierto que hace un año tampoco tenía mucho.
Por eso sigo avanzando, caminando buscando lo mejor. Mientras tanto me detengo a dar gracias a Dios por lo logrado, que la envidia no se sienta, que los sueños se sigan realizado. Amén.
Hace una semana cumplí el sueño de hace mucho rato ya: Me compré mi primer auto. Las condiciones y anécdotas de la compra las contaré en otro momento. Sólo me quiero detener en el hecho.
Para el que todo le ha salido fácil en la vida, y no ha tenido que verlas peluda en más de una ocasión, podrá decir “ tremenda weá”.
Pero puta que es rico sentir que nadie me ha regalado nada, y que aquellos tiempos de pasar por el alambre la once, o almorzar sopaipas con mostaza y no en el casino de la U, han tenido recompensa. Que esos veranos sin verano trabajando los dos meses, o que la luca de cortesía de la semana, o la de vivir gracias a algo llamado línea de crédito, o esperar cagao de hambre que pasara la 237 en Bilbao, o estudiar hasta la hora del paico con la cabeza en otra parte por las deudas de la casa, no han sido en vano.
Muchos pensarán que ya estoy bien, ganando las Lucas a borbotones, como buen abogado que se precie de tal. No es así. Pero a ver: me casé con la fiesta que soñamos, las vacaciones estuvieron de lujo, el departamento es la raja, tenemos nuestras cosas, me compre este notebook donde escribo, y tenemos auto…parece que tan mal no me ha ido.
A pesar de que ahora estoy a raja pelada en cuanto a ahorro, no es menos cierto que hace un año tampoco tenía mucho.
Por eso sigo avanzando, caminando buscando lo mejor. Mientras tanto me detengo a dar gracias a Dios por lo logrado, que la envidia no se sienta, que los sueños se sigan realizado. Amén.