Enrique
Tres.
Tres años desde que no estás. Tres años de aquella miserable mañana de sábado, cuando al contestas el teléfono mi papá, este gritó que te habias muerto. Helado, congelado, mirando el techo no lo podía creer. Muerto. ¿ Por qué?
Atras quedaron esas inolvidables conversaciones. Era lo que más me gustaba de tí: fuiste el primero en escuharme, en guiarme, en aconsejarme. Eras el único de " ese lado" que creía en mí, que me consideraba a la hora de algún paseo, de alguna estadía en tu casa. Quizás por que a tí te gustaba que yo también te escuchara.
Me acuerdo de las idas al estadio, del mundial juvenil del 87, te recuerdo con tu traje de la Armada. Valparaíso y sus alrededores en mi mente tienen tu nombre: la " sol del pacifico", el Santa Isabel, la tienda de video club ( puta que queria tener un VHS en mi casa, y mientras tanto me maravillaba ver el tuyo, jaja), el centro de Villa Alemana, los viajes de Viña a Quilpúe, etc.
Y ahora no estás. No hay día en que al menos por un segundo no te recuerde. La pena hace imposible la resignación. Podré hacerme el leso, pero la angustia esta ahí. Ahí como ese día en que te despedimos, ese día en que lloraba aparte en el cementerio, por lo nuestro era único. Por que me hacías sentir único.
Entre tanto infame que usó alguna vez el traje militar, te tocó a tí partir ante que aquellos. A tí al cual lo despidieron con honores. No podía ser menos.
Te he extrañado en estos tres años. Me gustaría haber sabido que me hubieses dicho cuando me recibí, que hubieses dicho delante de todos. Como aquella inborrable conversación cuando fuimos a pie a comprar parafina de villa alemana a quilpúe en las vacaciones de invierno del 96. Gracias por ese momento. Hoy no sabes como me acuerdo de tus consejos sobre saber planificar, ahorrar, y querer ser más. En fin.
Ya no estas, y te extraño. Mucho.
Con los ojos mojados te escribo esto, sabiendo que quizás puedas verlo.
Podrías estar acá. Podriamos comentar que Colo Colo le ganó la final a la U ( como nos hubiesemos reído).
Podría decirte, por ejemplo, cuanto te quería.
Fue lo que faltó.